Revista literaria avant la lettre

Cartas de un poeta a su novia de Erasmus

Querida y amada Princesa:

Espero que el vuelo haya ido bien. No he podido resis­tirme a escri­birte en cuanto te fuiste. Ya te echo de menos. Aunque en el fondo de mi corazón sé que esta expe­rien­cia nos unirá más y nos hará más fuertes como pareja, ya verás. Como ya hablamos tienes que apro­ve­char al máximo la expe­rien­cia, algo así sólo se vive una vez en la vida. Olvídate de mí por un tiempo, no te preocupes por no tener internet y sal a conocer la ciudad y a sus gentes, seguro que son entra­ña­bles. Salzburgo es una ciudad mara­vi­llosa y no me per­do­na­ría tenerte pegada al ordenador o al móvil todo el día. Además, es tan romántico escribir cartas. Tanto móvil y tantas redes sociales es demasiado arti­fi­cial. La vida no va de eso, la vida va de piel con piel. Me encanta escri­birte de mi puño y letra.

Desde que te fuiste escribo mucho, hoy estuve todo el día en una plaza comiendo manzanas con mi libreta tra­ba­jando en una rima ¿Te acuerdas que te dije que vestuario y estuario podrían rimar? Pues estoy inten­tando encontrar la estrofa perfecta para ponerlas, de momento ya he avanzado mucho. La verdad es que nece­si­taba esto. También doy largos paseos para pensar y ordenar mis ideas. Nece­si­taba reen­con­trarme conmigo mismo. Por cierto, he visto que te han eti­que­tado en una foto de Facebook, qué pronto, nada más llegar, me he llevado una grata sorpresa. Estás preciosa. Y qué chula es la ciudad, qué envidia. La gente de ahí parece maja y sana. Me alegro un montón, la verdad.

Espero saber pronto de ti.

Te ama con locura, tu Fidel.

PD: Te adjunto una foto mía con Bigotitos. Ni te imaginas la ilusión que me hace cuidar de tu gato. ¡Es súper juguetón!

* * *

Mi amada princesa:

Me ha encantado tu carta, ya tiene un sitio de honor en la nevera de casa. Me alegra que estés tan bien ahí, te merecías una expe­rien­cia de este tipo. La notarás increí­ble­mente enri­que­ce­dora. Yo estoy bien, mi amor. Me cuesta de vez en cuando dormir sin saber de ti cada noche, pero es normal. Tienes que seguir así dis­fru­tando de la expe­rien­cia. Aunque aquí se te echa de menos, poder estudiar en una ciudad con tanta historia y aprender otra cultura, otro idioma, otras cos­tum­bres… es algo que no se puede des­per­di­ciar.

Me encanta sentarme en el parque solo a escribir rimas y cartas. Estoy un poco bloqueado con la rima entre vestuario y estuario que te comentaba, al principio pensaba poner vestuario en el verso anterior pero ahora visto desde otro enfoque me parece más original empezar con estuario y sor­pren­der al lector al rimarlo en el verso posterior con vestuario. Como ves no paro ni un segundo. No te lo tomes a mal, te echo mucho de menos, pero me hacía falta pasar un tiempo a solas, con­tem­plando la vida y dejando fluir los versos por mi cabeza hasta des­li­zarse de mis dedos a la pluma y de la pluma al papel. Te he visto eti­que­tada en algunas fotos más de Facebook, me ha hecho mucha ilusión. Me hace feliz verte tan feliz.

Ya espero ansioso tu respuesta.

Se despide con un beso, tu amado Fidel.

PD: ¡No me habías dicho que Bigotitos era tan travieso, jeje­jejj­je­jeje! Estamos de maravilla, últi­ma­mente estornudo más de lo normal, pero lo pasamos genial juntos.

* * *

Querida Carolina:

Hola, mi amor, esta vez has tardado bastante en responder, por lo escueta que has sido deduzco que estás apro­ve­chando el tiempo, haces bien. Yo la verdad es que me estoy dando cuenta de que me cuesta vivir sin ti, pero es lo que hay, sé que en ocho meses vuelves y ya vol­ve­re­mos a estar juntos. Por lo que veo en Facebook no paras de salir por ahí de fiesta. Me parece bien, pero no olvides que estás ahí para estudiar. Tampoco vayas a perder la pers­pec­tiva real de todo esto. Lo malo de las cartas es que nunca sé cuándo te llegan o si entiendes todo lo que pongo. Tengo que mejorar mi cali­gra­fía. Res­pón­deme en cuanto la leas o dime algo por otro medio en cuanto la recibas por favor.

Hoy te escribo desde casa, he decidido quedarme por aquí con el ordenador haciendo limpieza y tal. He dejado un poco de lado la rima en la que llevo tra­ba­jando el último mes para verla desde otro punto de vista. No me gustaba la forma en la que ambas palabras suenan a la vez. Pero bueno, ya veré qué pasa. Justo ahora acabo de ver que te han vuelto a etiquetar en unas fotos de Facebook ¿Qué te has hecho en el pelo? Está un poco raro, a mí me gustaba más de la otra manera, la verdad. Por cierto, ¿quién es Dimitri? Sale en casi todas las fotos.

Tu gato no me hace ningún caso y es bastante hostil conmigo, le tengo muchísima alergia, me estoy plan­teando si llevarlo a casa de tus padres unos días.

Te quiero,
Fidel.

* * *

Hola:

Bueno, ya llevas un par de días sin con­tes­tarme, no sé si es que no llegan las cartas o qué pasa. La verdad es que no aguanto más, necesito que vuelvas ya, por lo que veo en las fotos que te sacan no estás apro­ve­chando demasiado la expe­rien­cia, me parece que estás perdiendo el tiempo ahí. Lo mejor es que te vuelvas de una vez. Aquí estu­dia­rás mejor eh, sin tanta gente alrededor y eso. Además ya me cansa un poco el tema de las cartas, mira a ver si te puedes conectar a Facebook aunque sea un minuto o intenta llamarme alguna vez, es que no sé si te llegó mi última carta. Tampoco es que estés en Somalia, estás en Austria, Carolina.

Llevo bastantes días sin salir de casa, aquí hay un tiempo de mierda y no hay mucho que hacer ni a donde ir. Un tal Dimitri no para de eti­que­tarte en fotos, ya empiezo a estar algo cansado, deberías decirle que tienes pareja y que la respete un poquito. ¿Quién es el Dimitri este? En serio. No tienes tiempo para con­tes­tarme pero estás todo el día de fiesta con ese gili­po­llas, menuda cara de subnormal que tiene además el tío ¿Qué hay entre tú y Dimitri? Necesito saberlo, Carolina.

Por cierto, estoy hasta los cojones de tu gato, es un hijo de la gran puta, tengo los ojos llorando todo el día y no paro de estor­nu­dar, cualquier día le meto una patada y lo saco volando por la ventana al muy maricón. Te lo digo de verdad.

Fidel.

* * *

Hola, Zorra:

Veo que sigues sin con­tes­tarme. Ya hace más de una semana que no sé nada de ti. Voy a ir a Salzburgo a buscarte, no aguanto más esta mierda. Carolina, si lees esto vuelve a casa de una puta vez que ahí no haces nada y te estás cargando nuestra relación. Es que no me jodas. No me creo que en un país europeo y tan avanzado como se supone que es la basura de Austria no puedas conec­tarte a internet ni un puto segundo, estoy hasta los santos cojones de enviarte cartas de mierda. Es que no lo ves, joder.

Me estás volviendo loco, no sé qué me pasa, llevo toda la puta tarde reco­giendo cristales del suelo, estoy bastante irascible. Incluso me he cargado el jarrón que me trajo Francisco de la India. Que también, menudo jarrón de mierda que me fue a traer el muy retrasado. He intentado calmarme y llevo un rato pegando los trocitos de las fotos en las que estamos juntos, pero si te digo la verdad, cada vez que me acuerdo de las fotos del puto Dimitri ese abra­zán­dote me dan ganas de quemarlas. Hay que ser muy guarra para estar haciendo lo que tú estás haciendo, Carolina. Me he tenido que quitar de las redes sociales porque mi psi­co­te­ra­peuta me ha dicho que estaba obse­sio­nado. Sólo llevamos una sesión, pero me ha dicho que me vendrá bien no saber de ti durante un tiempo. Que mi com­por­ta­miento podría suponer un peligro tanto para ti como para tus fami­lia­res, espe­cial­mente a raíz de que entrara en disputas dia­léc­ti­cas con varios parientes tuyos que no dejaban de recri­mi­narme que te des­ca­li­fi­cara públi­ca­mente. Pero bueno, yo creo que en mi Facebook puedo poner lo que me da la gana, y si alguien es una so puta, pues se dice y punto. Se pongan como se pongan.

Me gustaría pedirte perdón por lo de Bigotitos, eso sí, se me fue la cabeza, no sé en qué estaba pensando y por ello te pido disculpas, él era un animal indefenso que no tenía ninguna culpa de todo esto. Te prometo que en cuanto vuelvas te compraré un gato nuevo. Si te sirve de consuelo les he dado los restos a tus padres para que lo entierren ellos.

* * *

Hola, so perra:

Veo que ni por estas me contestas, yo no sé qué más escribir, si te digo la verdad hasta soy incapaz de escribir ni una rima ya, eres una persona de lo más tóxica y nociva, Carolina. Me has jodido la vida. Así te pudras en ese ester­co­lero de mierda putre­facta a la que llaman Salzburgo. No quiero saber nada más de ti. Te pido que no me vuelvas a escribir nunca más.

Que te den, hija de puta.

* * *

Carolina:

¿Cuándo vuelves? Tus padres se niegan a hablar conmigo. He cambiado mucho en todo este tiempo, te lo prometo. Ya no soy el que era. Dame una opor­tu­ni­dad. Te he escrito la poesía más bonita. Háblame de nuevo por favor. Siento mucho lo de tu gato. Un amigo mío vende el suyo, si quieres le digo algo.

Lo siento,
Fidel.

* * *

Carolina:

Me parece de muy mal gusto que hayas devuelto el gato que te envié. Era un regalo. No me esperaba este feo por tu parte. Yo no puedo hacerme cargo de él porque le tengo alergia. Me has metido en un buen lío con mi amigo. Dile a tus padres que retiren la denuncia por favor. Prometo no volver a moles­ta­ros nunca más si lo hacen.

* * *

Hola, Carolina:

¿Te acuerdas de mí? Soy tu exnovio Fidel. El mes que viene voy a Salzburgo a correr una maratón. Si a Dimitri no le importa me gustaría verte para ponernos al día después de tanto tiempo. Y también para que me enseñéis un poquito la ciudad si queréis.

Un abrazo,
Fidel.

* * *

Carolina:

Ya he vuelto de Salzburgo. No me dijiste nada al final. Me ha parecido una ciudad bastante fría, sin vida. No sé cómo pudiste haberte quedado ahí con lo friolera que eras. He hecho un gran tiempo en la maratón, quedé ducen­té­simo quin­cua­gé­simo quinto. Correr me ha venido muy bien para superar mis problemas. He dejado la poesía porque ya no me llenaba. Ahora trabajo de reponedor en el Condis. Está mucho mejor pagado de lo que mucha gente se cree. Si quieres saber algo más de mí no dudes en escri­birme eh. Sin rencores. Eso sí, envíame la carta a la dirección de mis padres que ahora vivo con ellos.

Un saludo,
Fidel.

PD: Rebus­cando entre mis cosas he encon­trado una vieja rima que creo que escribí para ti.

«No me gusta ir al estuario
allí no tienen vestuario.»

Espero que te guste.