Revista literaria avant la lettre

El puñal en el ojo cristalino de una angustia pausada

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El puñal en el ojo cristalino de una angustia pausada

(Obra de teatro en un acto y tres escenas)

Acto I

Escena I

(Un grupo de niños representan el final de la última escena del último acto de una obra en sueco de una compleja fábula infantil. Es la obra de teatro de fin de curso.

Algunos niños están maquillados para que sus rostros parezcan de personas muy ancianas. Otros llevan máscaras completamente negras. El escenario representa un bosque con alambres, trozos de ropa a modo de hojas, flores que son cedés pintados, etc. Todo da una sensación angustiosa, de psiquiatra.

Terminada la obra, se producen los aplausos. Un foco de luz se centra en Dhal, el joven director. Está emocionado. Su obra ha llegado a su fin. Se cierra el telón mientras él llora dramáticamente de ilusión.)

Escena II

(Dhal comienza a hablar en sueco a los chicos y chicas ya desmaquillados y en ropa de calle. Pronto comenzamos a entender lo que dice.)

Dhal: …emocionadísimo, mis pequeños. Quiero que sepáis que esto solamente acaba de empezar. Estáis ante el comienzo de una maravillosa carrera donde el ARTE se hará carne y huesos, lágrimas y sangre. En mi próximo desafío artístico vamos a tener que dedicar mucho más tiempo a los ensayos.

Niño (aterrado): ¿Más?

Dhal: Es momento de dejar atrás las fábulas de chiquillos circuncidados y niñitas premenstruales. He decidido que en nuestro siguiente ESPECTÁCULO VISUAL vamos a representar El puñal en el ojo cristalino de una angustia pausada, de mi amado Sven Hainderberg Schindler Flurder Rainsmussen Froud Waftter (pausa) Sson.

Niña (más aterrada que Niño): ¿Otra vez?

Dhal: Es una obra sobre la sexualidad reprimida, ya sabéis. Sobre el dolor, la violación, el deseo… Hay una escena en que, mi pequeña Marga, te veo sodomizada por un hámster en un espectacular giro adaptativo muy personal. Y a ti, Leo, te tengo preparada la escena cumbre cuando, tras hacerte el harakiri, tus vísceras se desparraman sobre los senos de Olga y… ¡Estoy tan emocionadensson! Pero, venga, marchaos. Nos queda un largo camino por recorrer. Os llamaré a todos. Mañana. A las cuatro.

Niño: A lo mejor voy a comprar con mi madrensson. Le pedí un perrito y como he sacado buenas notas…

Niña: ¡Qué chuli!

Dhal: ¡Jajaja! (y comedido) Ja. No, pequeño islote en un mar de tristes voces. Me refería a las cuatro de la madrugada. Andad, mis ángeles sexuados. Nos espera un largo verano de enclaustramiento e inquina. Andad, que vuestra alma ya está unida a la mía por y para siempre.

(Los niños y niñas salen. Algunos lloran. Entra Padre.)

Padre: Buenas tardesson, señor Dhal.

Dhal: Oh, es usted, el padre de Leo. Mucho gusto, señor Gundersson. Su hijo ha hecho un gran papel, créame.

Padre: No he entendido nada, aunque me reconozco un inculto en estas cosas.

Dhal: Por supuesto.

Padre: He aplaudido como el que más.

Dhal: Ha hecho bien.

Padre: Yo, en fin, no quisiera hablar mucho, pero quería darle las gracias por el esfuerzo. Después de estos dos años ahora mi hijo ya no es tan tímido y ha aprendido palabras nuevas como «gangrena», «náusea» o «muerte fatua».

Dhal: ¿Qué quiere, señor Gundersson? Tengo cosas importantes que hacer.

Padre: Sí, solamente quería, como coordinador de la AMPASSON, agradecerle todo el esfuerzo que está haciendo por hacer que nuestros hijos puedan poner en sus futuros currículums que han hecho obras de teatro que nadie conoce, lo cual les dará un aire muy importante e intelectual. En nombre de otros padres (que le tienen miedo), le agradecemos todo ese esfuerzo y entrega total.

Dhal: Sus largas y tediosas palabras me importan un pepino, pero quiero que sepa que voy a llevar a estos chiquillos a cotas artísticas jamás alcanzadas.

Padre: Seguro que los niños estarán supercontentosson.

Dhal: No lo dude, señor Gundersson. Ahora aléjese de mí lo más rápida y silenciosamente posible.

(Padre se aleja. Dhal se rasca la mejilla izquierda y se quita un pelo de la boca).

Escena III

(Dhal está ensayando con los niños el primer acto de la nueva obra. Los niños y niñas van vestidos de forma estrafalaria. Están muy cansados. Dhal habla sueco, pero entonces se le entiende.)

Dhal: …y es así como esparciremos los intestinos de Lukas y los sesos de Glenda en la escena final.

Niño (suplicante): Director, por fi, estamos muy cansadossen.

Niña: Es que llevamos ya once horas.

Niño 2: Yo tengo caca.

Dhal: Niños, niños, tendríais que agradecerme estar poniendo en escena y haciéndoos participes de una de las obras más icónicas y bipolares de mi amado Sven Hainderberg Schindler Flurder Rainsmussen Froud Waftter (pausa) Sson. Os prometí una carrera gloriosa para mí y es lo que estoy haciendo. Y Fred, no puedes hacer caca hasta dentro de tres días, hasta que hagamos la escena del comedor.

Niño: Jo…

Niña 2 (dándole un codazo a Niño): No te quejes, que yo tengo que cortar un trocito, pinchar y dar un mordisco a tu mierd…

(Entra otro niño interrumpiendo a Niña 2.)

Niño 3: Señor Dhal, señor Dhal, Gunter está sangrando. Se le ha roto un pezón.

Dhal: Por Gefjun, le ponéis pegas a todo.

Niño 3: Y Klaus quiere suicidarse.

Dhal: Impecable. Ese es el espíritu que busco. Vamos, vamos, quiero que terminéis de inflar el elefante para pegarle los pelos de mapache y las hojas secas de nogal. Pero antes, abrid los libretos por la página cuatrocientos quince.

(Los niños cogen sus libretos, unos enormes libros muy pesados, y los abren más o menos por el principio.)

Dhal: Acto cuarenta y siete, escena doscientos doce: «El advenimiento del anticristo despojado de toda razón se revuelve en su vómito infecto y canta».

Niño: Menos mal, por lo menos haremos la parte divertida.

Dhal: Silencio. Esta vez quiero que Christian haga de demonio.

Niño 2: ¿Entonces yo sodomizo al hámster?

Dhal: No, Klaus, el hámster es el que te sodomiza a ti.

Niño 2 (abatido): Vale.

(El telón empieza a bajar.)

Niño: Tendría que haberme apuntado a las clases de «Buceo bajo llamas» o «Patinaje artístico-karate».

Niña: Y yo.

Niño 3: Yo quería apuntarme a «Pirotecnia para ciegos».

Niño 2: Pero no eres ciego.

Niño 3 (suspira): Ojalá.

(Los ensayos continúan, mientras Dhal sigue dando órdenes y corrige a los niños y niñas mientras estos, desamparados y tristes, leen. Afuera, los orgullosos padres y madres comen köttbullar con salsa marrón o salsa de arándanos y practican el Kubb en sus húmedos jardines mientras conversan, de forma escueta y en voz muy baja, sobre  su compromiso cívico, la seguridad de su barrio y su satisfacción ante la vida, sin saber que, al menos, uno de sus hijos cometerá una matanza y, al menos, tres se suicidarán antes de cumplir los 20).

Telonssen

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