Revista literaria avant la lettre

Carta del general Álvarez de Castro al Mariscal francés Augereau durante el sitio de Gerona de 1809

Estimado Mariscal Augereau:

Confío que al recibir la presente os encon­tréis bien y que dis­fru­téis del buen tiempo que por fortuna tenemos durante estos días.

En primer lugar quiero feli­ci­ta­ros por el asedio («chapeau»), preciso e impla­ca­ble, al que nos estáis some­tiendo. Si las cir­cuns­tan­cias fueran un punto más propicias no dudéis que cruzaría per­so­nal­mente las murallas para observar los resul­ta­dos del bombardeo desde vuestra posición, ya que desde el interior de la villa, en la reta-garde, no es posible disfrutar con pers­pec­tiva de toda la bri­llan­tez de la maniobra.

Tanto yo como el resto de oficiales os agra­de­ce­mos enor­me­mente los «brandys» y los cigarros con que nos aga­sa­jas­teis y, para corres­pon­de­ros, os adjunto una piedra mediana. Os ruego entendáis la pre­ca­rie­dad en que nos encon­tra­mos inmersos y que veáis en la natu­ra­leza de la ofrenda un signo del rotundo éxito de vuestro acoso.

Aprovecho la ocasión, y no os lo toméis como una imper­ti­nen­cia, para sugeriros que corrijáis el ángulo de tiro de vuestro cañón de quince pulgadas cinco grados al este, o que comencéis los bom­bar­deos después del alba, ya que las explo­sio­nes son extre­ma­da­mente ruidosas en el pabellón de oficiales y nos levan­ta­mos sin haber des­can­sado.

Los civiles mueren a «tout-i-plein» y también están admirados de la pericia balística de vuestra división.

Sin nada más que añadir se despide un servidor de vos reite­rando el deseo de que todo esto acabe cuanto antes mejor pues no dispongo de camisas limpias más que para dos semanas.

Aten­ta­mente,
General M. Álvarez de Castro.