Revista literaria avant la lettre

Algunos consejos para el torneo de ajedrez del domingo

No te pongas nervioso. Recuerda que el ajedrez es un deporte lento, muy lento. Una partida se puede alargar durante varios meses y en ese tiempo no podrás levan­tarte de la silla, por lo que debes llevarte un orinal y un cojín cómodo. De la comida no tienes que preo­cu­parte, porque el cátering Asados Juan José es el proveedor oficial de todas las partidas de ajedrez que se juegan en el mundo, ya sea en torneos o en un parque. El precio de este servicio es de 740€. Parece mucho, pero ten siempre en mente que el premio del torneo es un viaje a Almen­dra­lejo, así que habrá merecido la pena cada céntimo.

Y ahora deja que te enseñe mi jugada maestra, aquella con la que derroté y humillé a Kaspárov. Le hice pasar por debajo de la mesa a gatas y luego le obligué a pagar una ronda de chupitos. Jódete, Kaspárov. Bueno, al lío: coloca el alfil en el hueco central del tablero y gíralo 3 veces hacia la derecha hasta que escuches un clic. Solo entonces se abrirá la puerta de la cámara real y podrás secues­trar al monarca. Envía a tus peones a por él, tardarán un par de turnos. Luego llévalo a la plaza del pueblo —casillas E5 y E6—. La ejecución debe ser pública y ejemplar, así que te aconsejo que repartas unos cuantos flyers entre los peones de tu rival.

Pero, ¿qué pasa si no te toca empezar la partida y no puedes trazar tu plan con seguridad? No pasa nada, para eso estoy yo aquí. Si tu con­trin­cante ha sacado la pajita más larga será el primero en mover ficha. Esto puede durar entre cinco y siete días, así que tendrás que fijarte mucho en cada mirada que eche sobre el tablero para adivinar sus pen­sa­mien­tos. Si acaricia un peón mientras mira al caballo durante el tercer o cuarto día, segu­ra­mente esté plan­teando una apertura en demi plié; si, por el contrario, ha tosido al amanecer durante los dos primeros días y no deja de toquetear la torre de su izquierda, estará optando por un juego basado en el prêt-à-porter. Ante la primera apertura no puedes hacer nada más que enros­carte como un ovillo y llorar durante semanas esperando que alguien del público se apiade de ti y se acerque a robarle fichas a tu con­trin­cante. Pero en el caso del prêt-à-porter siempre podrás con­tra­ata­car con un filet mignon que le pille por sorpresa. Para ello tienes que mover la torre de tu derecha durante seis turnos seguidos en cualquier dirección; cuando se abran los cofres de las esquinas, envía a los alfiles a por el tesoro y utiliza los botones laterales del tablero para hacer rodar la pelota contra las defensas del rival. A partir de ahí puedes empezar a usar la jugada humi­llante que te dije antes.

Poco más puedo enseñarte. No bebas mucho para no llenar el orinal demasiado rápido y nunca mires al árbitro a los pies. ¡Nunca! Apunta eso. Ah, y si te toca contra Kaspárov dile que vas de mi parte.

Final­mente, si todo lo demás falla y pierdes la partida, que ni se te ocurra volver por aquí.