Revista literaria avant la lettre

«Correcaminos», una tragedia de Eurípides

Per­so­na­jes:

COYOTE
CORRE­CA­MI­NOS
CORO DE RASTROJOS RODANTES

La escena trans­cu­rre en una carretera en mitad del desierto.

***

COYOTE:
¡Solo voy con mi pena! ¡Sola va mi condena! Dar caza al Corre­ca­mi­nos es mi destino. Lo he per­se­guido en vano por toda la Hélade, desde Ilión hasta el escroto de Atlas, desde Frigia hasta Valla­do­lid. Ríome de las tareas de Heracles, pues mi esfuerzo en atrapar a ese malvado Corre­ca­mi­nos, hijo de Hermes, hace que la condena de Sísifo parezca una broma de chi­chi­nabo. Pero hoy no ha de sumer­girse el disco de Helios en las aguas antes de que lo capture y lo ponga en manos de Caronte, pues la diosa Acme me ha provisto de un ingenio infalible para acabar de una vez por todas con el odiado Corre­ca­mi­nos

CORO:
¡Oh Coyote, solo Odiseo en astucia te supera! Mas ¿qué es este enorme cohete con la palabra ACME inscrita sobre él? Des­vé­la­nos el misterio. Veo una mecha y una cerilla. ¿No será un ígneo artilugio de Hefesto?

COYOTE:
¡En Hefesto! Habéis acertado. Pero ayudadme, oh vosotras. Atad el cohete a mi espalda con la firmeza que Odiseo fue atado al palo de su embar­ca­ción para no sucumbir al encanto de las sirenas. ¡No temáis! ¡Apretad! ¡Apretad más fuerte! Bien. Ahora solo debo esperar a que aparezca el odioso Corre­ca­mi­nos y prenderé la mecha. Y si él es hijo de Hermes, el de los pies ligeros, yo cruzaré el éter cual Pegaso y le daré caza.

CORO:
¡Ay, ay! ¡A tus rodillas te lo pido! Recuerda lo que le sucedió a Ícaro. Pero, ¿qué veo? A lo lejos se levanta el polvo del camino. Ya se acerca el Corre­ca­mi­nos a toda hostia.

COYOTE:
¡Aquí viene!

(Corre­ca­mi­nos atraviesa la escena como una centella.)

CORRE­CA­MI­NOS:
¡Bip! ¡Bip!

COYOTE:
¡Oh diosa Acme! Ya enciendo la mecha ¡Guíame a la victoria y te colmaré de cintas y de ramas de olivo! ¡Allá voooooooooooy!

(Coyote y su cohete salen dis­pa­ra­dos.)

CORO:
¡Ved cómo el Coyote surca el éter como flecha de Apolo! ¡Ved cómo se acerca al Corre­ca­mi­nos! ¡Ya lo tiene a tiro! ¡Está sobre su cabeza! ¡Ya esgrime el cuchillo y el tenedor dispuesto a dar cuenta del vil pajarraco! Mas, ¿qué veo? ¡Horror! ¡Un pedrusco ciclópeo en mitad de la carretera! ¡Cuidado, Coyote, esquívalo! ¡Esquívalo!

(CRASH.)

COYOTE (fuera de escena):
¡Ay! ¡Muérome!

CORO:
Corramos a por el des­di­chado Coyote. Curémosle el cuerpo magullado y los huesos quebrados. ¡Esto es una tragedia! ¡Esto es una ignominia! ¡Esto es to-esto es to-esto es todo, amigos!