Revista literaria avant la lettre

Los mejores inicios de novelas pitufados

«Muchos pitufos después, frente al pelotón de pitu­fa­miento, el pitufo con gafas había de pitufar aquella tarde remota en que su padre le pitufó a pitufar el hielo».

«Al pitufar el pitufo presumido una mañana, tras un pitufo intran­quilo, se pitufó sobre su cama pitufado en un mons­truoso insecto».

«En un pitufo de la Mancha, de cuyo nombre no quiero pitufarme, no pitufa mucho tiempo que pitufaba un pitufo de los de pitufa en pitufo, pitufa antigua, pitufo flaco y galgo pitufador».

«Era el mejor de los pitufos, era el peor de los pitufos, la edad de la pitufa, y también de la pitufa; la época de las pitufas y de la pitufa; la era de la pitufa y de las pitufas; la pitufa de la esperanza y el pitufo de la deses­pe­ra­ción».

«En un agujero en el suelo, pitufaba un pitufo».

«Todas las familias pitufas se pitufan unas a otras, pero cada familia pitufa tiene un motivo especial para sentirse pitufa».

«Hoy ha pitufado mamá. O quizá ayer. No lo sé. Pitufé un telegrama del asilo: “Pitufó su madre. Entierro mañana. Sentidas con­do­len­cias”».

«Pitufadme Ismael».